SER VIRGEN…
... es indecente.
Ser virgen es ser espectador de los placeres del mundo pero sin catarlos.
No sé quién inventaría los grandes placeres, pero ¿no es una pena verlos, olerlos, intuirlos y no poder participar?.
Aún me pienso con pocos años preguntándome por qué cuando empezaba "Yo, Claudio", yo, Teresa, tenía que irme a la cama. Pero ya entonces apuntaba maneras y escondida tras el quicio de la puerta del salón, veía las peripecias de un montón de romanos invertidos (lo de invertidos no se refiere a su supuesta homosexualidad, que también, sino que los veía reflejados en el cristal) y lo poco que conseguía pillar lo aderezaba con toneladas de imaginación. Para mi "Yo, Claudio" no fué una serie histórica, fué mi primera exposición a la pornografía. Por eso quince años más tarde cuando ví: "El fontanero, su mujer y otras cosas de meter" en el velatorio de la abuela de una amiga (aunque parezca mentira, mi primera peli guarra la ví en un velatorio) el género me pareció tan cutre, dame, dame,toma, toma, tan repetitivo, sin emoción y...ATENCIÓN....¡¡¡¡ Sin argumento!!!!!.
-Que las niñas no beben alcohoool. Que el alcohol es maaaaaloooo.
- Y...entonces... ¿por qué te lo bebes tú?
Y claro, en la comunión de mi prima tuve que comprobar cuánto de malo era el dichoso líquido y me bebí todos los culillos de champán que la familia iba dejando olvidados por las mesas. Todavía huelo a cava, sidra o sucedáneos y se me levanta el estómago y me duelen las posaderas, porque por no se qué curioso hecho mi primera borrachera trajo aparejada una resaca bestial pero no en la cabeza, no, sino en el culo, que mi madre pusó mucho interés que se quedará allí grabada a fuego aquella gloriosa primera vez.
-Tachaaaaán. Algo indescriptible. No hay palabras. Verás, Verás... Ay, niña, es entrar en la unión total con una persona. Verás, verás... No hay nada comparable a la primera vez. Verás, verás...
Lo único que ví aquella noche fueron las estrellas. Ni la luna, ni el sol, ni la comunión total con otro ser humano. Ví las estrellas. Toda la vida pensando que algún día le ofrecería "mi gran regalo" al hombre de mi vida y que después reposaría mi cabeza sobre su hombro pletórica y feliz...
Yo muy propia y lanzada:
- Yo sin condón, no hago nada...
Ojos como platos luciendo en la oscuridad del apartamento frío de los padres de mi novio.
- ¿Es que vamos a hacerlo?.
No hizo falta contestación. Cuando me di cuenta ya iba camino del pueblo más cercano (unos diez km) subido en la vespa y yo, en pleno febrero, con una colchita de verano, esperando leyendo un tbo (entonces no eran comics) del corsario negro. Debió ponerse el preservativo en la escalera porque lo siguiente que recuerdo era mi cabeza pegada al cabecero de la cama, dándome golpes sin parar, huyendo de aquella cosa enorme que me embestía y que me abría en canal. Preambulos. ¿Pre....qué???.
Verás, verás. Y ví, y ví. Las estrellas. Toda y cada una de las constelaciones.
Hace poco dejé de ser virgen, de nuevo. Por primera vez, hace cosa de un mesescribí para aquel que lo quisiera leer. Y ha sido una experiencia de intercambio y aprendizaje de lo más gratificante.